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Amigo invisible

El otro día, en una conversación con riva surgió el siguiente texto referente al amigo invisible. Está muy teñido del estilo de La guía del autoestopista galáctico, novela que acabo de comenzar a leer. Espero que os guste:

El amigo invisible es, primero de todo, un señor con bigote y bombín de estatura media y rechoncho, con una cara de esas simpáticas con mejillas sonrijadas. Lo segundo de todo, como buen amigo invisible, es que es invisible y no se le puede ver por lo que poca gente ha visto como es realmente. Pero este último hecho no ha impedido al amigo invisible granjearse la amistad de cientos o miles de personas habiéndose hecho más popular que la 5ª Sinfonía de Beethoven o que la propia familia Kenedi.

Plan del sábado pasado

Ayer me pedían por IRC que contara qué había hecho este fin de semana. Como siempre es aburrido contar lo mismo, pues decidí inventarmelo. En realidad no está inventado, sino que es lo que hice este sábado pasado contado de una forma muy imaginativa.

Éste sábado hemos ido de viaje más allá del horizonte en busca de una fiesta. Cuando pasamos el horizonte nos tuvimos que descolgar con cuerdas; la caída era enorme y al final de la bajada Aguni, un hada que nos dio regalos en forma de comida y que también nos mostró cosas fantásticas: mundos de magia donde sus habitantes dominan el fuego, el viento, la tierra y el agua y de repente ¡Zuuum! Apareció la Enterprise-D (NCC 1701-D) pilotada por fenix y éste llevaba en su regazo los manuales para poder pilotarlo.

Tras muchos festejos y felicidad tuvimos que regresar. En mitad del camino el cielo se cubrio de rayos y una pared de agua se levantó frenta a nosotros. No pudimos atravesarla, era más dura que el cemento. Estuvimos esperando una eternidad. Nada sobrevive al tiempo y la pared también cedió. Empujamos y golpeamos; pateamos e insultamos y finalmente conseguimos atravesar la pared.

Y así fue como conseguimos superar el último obstaculo que nos quedaba para alcanzar nuestro lecho de descanso.

Así concluyó nuestro sábado, probablemente uno de los días más sorprendentes que he vivido nunca (y eso sin haber visto nunca Big Fish).