La noche refrescaba y una suave brisa se colaba entre las cortinas hasta llegar a su mesa. Las hojas sobre el escritorio temblaban y se desplazaban hasta precipitarse cual plumas hasta el suelo. No hacía mucho que había decidido cambiar los muebles de lugar. Quería cambiar la organización de la habitación y no sabía por donde empezar.

Mientras observaba toda aquella maraña de recuerdos, haciendo memoria de lo que con ellos había compartido, y poco a poco sobrevino la oscuridad. Una sensación fria invadió todo su cuerpo y poco a poco sus fuerzas le abandonaban. Trató de acercarse a su lecho. Por el camino notó como sus pies aminoraban la marcha y sus rodillas temblaban. Cuando ya casi alcanzó la cama, cayó al suelo: sus piernas se negaban a responder y cada vez se le nublaba más la vista. Le daba vergüenza que lo encontraran así. Hubiese preferido que fuese de otro modo.

Tras varios intentos de alcanzar la cama utilizando únicamente con sus brazos, desistió para esperar su fin. Aún podía sentir la brisa y hasta llegaba a oir las conversaciones de sus vecinos. Nunca antes había sido tan consciente de todo lo que le rodeaba. Poco a poco, fue sintiendo como ya no sentia, como dejaba de oir y sentir. No podía moverse. Ya no debía faltar mucho. ¿Se preguntaba qué pasaría? ¿Qué vendría después? Pronto lo sabría…

Sólo silencio y paz.

2 comentarios en “

  1. La noche refrescaba y una suave brisa se colaba entre las cortinas hasta llegar a su mesa. Las hojas sobre el escritorio temblaban y se desplazaban hasta precipitarse cual plumas hasta el suelo.

    Se respira paz, se respira silencio. El amante de la muerte no puede más que pensar en su amada. Se siente inspirado. Necesita transmitir al mundo su admiración por la única mujer que siempre ha estado ahí, la única que sabe que le quiere, la que sabe que le esperará todos los minutos, todos los días, todos los años que hagan falta.

    Necesita transmitir al mundo que, aunque otras hayan intentado quebrar su amor, distraerle, hacer que se olvide de la única fémina que sabe que le querrá siempre, no lo han conseguido.

    Porque su obsesión por ella es inquebrantable. Y necesitaba rendirle este homenaje.

  2. En esperade un cambio el pobre hombre intentaba llegar hasta ,os pies de la cama pero no lo consegía. Se creia morir, hasta que de pronto como si de una tormenta se tratara algo en su interior le dijo que tenia que resistir, que pronto llegaría ella.Nopodia ser, tenia que ser una broma, una mala jugada de su mente.Pero justo en ese momento oyó sonar el timbre de la puerta…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *